La producción es el gran reto al que se enfrentan las editoriales puesto que es un aspecto de la edición digital que más está condicionando el funcionamiento interno de las empresas. Con respecto a la producción se mezclan dos necesidades: por un lado la necesidad de ser más eficientes en la creación y producción de los libros y por el otro la obligación de generar distintos formatos digitales para ser comercializados para distintos soportes.

En todo caso, aunque los retos de producción son más propios de las editoriales y de las imprentas, estos afectarán a todos los agentes del sector y como en el caso de la impresión bajo demanda afectará también los procesos de comercialización.

1. Los formatos

Estamos en tiempos de cambio y, por ello, de incertidumbre: ¿Epub, Epub3, mobi?, ¿cuál elegir? Las dudas son necesarias; sin embargo, puede que nunca lleguemos a quedarnos con un formato único y permanente. Lo hemos visto, por ejemplo, con las películas: VHS, Beta, DVD, Blue ray… Por eso es muy importante comenzar a trabajar con estándares que permitan saltar de un formato a otro. Esta cuestión no era relevante cuando se disponía de un solo formato (el papel), pero en la actualidad, con la multitud de formatos que existen, es fundamental que los procesos de producción estén orientados hacia la multiplataforma. Hoy en día, incluso la comercialización se ve afectada por la variedad de formatos dada la singularidad de la venta de contenidos a través de la red que se refleja, por ejemplo, en el caso de Amazon con el mobi. Por todo ello, parece más necesario que nunca aclarar y comprender los tipos de formatos que existen y estar preparado para los que, sin duda, vendrán.

Los libros impresos

Sigue siendo el soporte más popular para distribuir contenidos textuales y el principal pilar de las editoriales en el momento actual. En todo caso conviene no olvidar que la producción de un libro físico es consecuencia de un proceso digital y que su comunicación y comercialización también se realizan actualmente a través de la red, lo que permite romper, en algunos casos, la cadena tradicional del libro.

Lo importante es comprender que producir un libro impreso hoy en día no supone lo mismo que hace 10 años. Aunque los ficheros PDF se han asentado como el estándar para imprenta, la creación de ese fichero se debe hacer ahora con el mayor número de automatismos posibles para permitir la obtención de otros formatos al menor coste.

Los libros electrónicos

Los libros electrónicos son uno de los paradigmas de la revolución digital del sector editorial, aunque no el único. En español se usa la expresión «libro electrónico» para definir tanto el dispositivo de lectura como los contenidos empaquetados para ser leídos en ese tipo de soporte. En muchas ocasiones se asocia el cambio que se está produciendo en la industria con la aparición de los libros electrónicos. Nada más lejos de la realidad. El libro electrónico no es más que un empaquetado del contenido diferente al libro impreso. Es decir, el resultado más evidente de los cambios pero no tanto su causante.

El hecho de que el libro electrónico sea el producto final que recibe el lector lo convierte en protagonista. Hay muchos temas relacionados con él, como el DRM, los formatos y las nulas barreras a la tecnología que permiten a cualquier neófito producir un libro electrónico; por todo ello, es necesario el estudio en profundidad de las implicaciones que conllevan los libros electrónicos. Alejados de los discursos románticos que abogan por el formato en papel, como sociedad debemos afrontar los cambios sin permitir que la calidad, la eficiencia o el acceso a los contenidos se vean mermados.

En todo caso, gran parte de los debates sobre el libro electrónico se han centrado en los dispositivos de lectura o en los formatos y no tanto en la trasformación de los modelos de lectura y compra. Hasta ahora los eBooks han sido sinónimos de libros empaquetados como ficheros electrónicos (ePub, PDF, mobi, etc.) que se podían comprar y descargar. Lo que están haciendo los libros electrónicos es precisamente borrar las fronteras definidas de lo que hasta ahora eran los libros y, aunque por analogía con la versión impresa se asume que el archivo ePub es un libro, la realidad es que hoy en día hasta un página web puede ser un libro o puede ser considerada como tal por los lectores.

Las páginas webs

Como hemos comentado, los contenidos se pueden empaquetar de múltiples formas y las webs también sirven para ese cometido. Pero el empaquetado web no solo es la salida cada vez más habitual para revistas y libros educativos, sino también para el apoyo a la comunicación y a la comercialización; es decir, es el soporte fundamental para gran parte de los paratextos que acompañan a las publicaciones al tiempo que permite la llegada a nuevos lectores a nivel internacional,que ya no se hallan limitados por la distribución física sino por la idiomática.

Las aplicaciones

Los contenidos interactivos enriquecidos se empaquetan como aplicaciones o programas. Tradicionalmente este tipo de contenidos, sobre todo en el caso, por ejemplo, de los libros de texto enriquecidos que se usan en las pizarras digitales, ya se empaquetaban como pequeñas aplicaciones que el profesor ejecutaba desde el escritorio de su ordenador. Hoy en día, con la llegada de los smartphones y las tabletas, los contenidos editoriales empaquetados como aplicaciones se han multiplicado y, aunque aún están lejos de ser realmente populares, sí que señalan el campo donde las editoriales desarrollarán sus nuevos modelos de negocio.

2. El software

Cada día aparecen nuevos programas informáticos que ayudan al sector editorial a ser más eficiente, pero no siempre resulta sencillo elegir cuáles serán de utilidad ni tampoco será fácil mantener el ritmo de actualización de muchos de ellos. En todo caso, existen programas vitales para el sector editorial (los procesadores de texto, por ejemplo) que deberán ser comprados, actualizados e integrados en los flujos de trabajo de las empresas y explotados para sacar su máximo rendimiento. Son muchos los deberes tecnológicos que tiene el sector y uno de ellos es precisamente saber explotar las herramientas de forma apropiada para sacarles el mayor partido.

La llegada de la edición digital ha multiplicado el número de programas necesarios para gestionar los distintos procesos del sector. Por lo tanto, urge una normalización y una estandarización para que todos los agentes puedan operar entre ellos con normalidad.

3. El XML

Tres letras que todo editor debería tener en su cabeza ya que son básicas para entender muchos de los cambios que se están produciendo en el sector editorial, aunque en realidad no es un concepto nuevo pues se conoce desde hace muchos años. El XML (eXtensible Markup Language) evita que nos tengamos que preocupar sobre los formatos o la apariencia de los contenidos ya que a partir de él se pueden construir distintas soluciones de empaquetado. La separación efectiva entre el continente y el contenido facilita la eficiencia de los procesos de producción y, por tanto, las diferentes formas de comercialización. Para los editores, hay tres retos: una conservación de los contenidos que permita su reutilización, la producción de dichos contenidos a través de un flujo de trabajo más eficiente que el actual y, por último, la comercialización, que englobe los distintos formatos, desde un libro electrónico, ePub o mobi, hasta un libro impreso, pasando por una página web o una aplicación, la clave del nuevo negocio es ser multiformato. La cuestión consiste en cómo integrar el XML para poder superar estos retos: reutilización, procesos y multiformato.

4. Los gestores de contenidos

Uno de los grandes desafíos para todo el sector editorial ha sido el de incorporar las tecnologías a sus procesos de trabajo. Y aunque el corazón del negocio editorial siempre han sido los contenidos, solo muy recientemente los editores han comenzado a incorporar los gestores de contenidos para ayudarles en sus flujos de trabajo. Un gestor de contenido es un programa que gestiona las distintas etapas de los procesos de producción de los libros, ayuda a archivar y localizar los materiales, coordina los trabajos en grupo y crea las distintas salidas para los archivos digitales finales (PDF, ePub, mobi, etc.).

Aunque es cierto que un gran gestor es innecesario para la mayoría de editoriales españolas (con equipos pequeños o directamente unipersonales), hay otro grupo de editoriales que cuentan entre sus recursos con más de diez personas y que encontrarían en los gestores de contenidos una herramienta que les permitiría ser más eficientes en sus procesos de producción.

Pero los gestores de contenidos no se limitan a únicamente la gestión de la producción. Los gestores web (WordPress, Joomla, Drupal, etc.) son cada vez más usados por los distintos agentes del sector para mantener sus páginas webs y, en este aspecto, es imprescindible que conozcan estas herramientas y apuesten por plataformas abiertas con costes contenidos.

5. La impresión bajo demanda

El sector y, en general, los medios de comunicación se están centrando casi exclusivamente en los aspectos del proceso de digitalización que tienen que ver con la venta de contenidos digitales, sin darse cuenta de que existe un amplio abanico de posibilidades para utilizar la digitalización de contenidos como herramienta de apoyo a la promoción y venta de más libros físicos.

Cada vez se venden menos cantidades de libros pero de un mayor número de títulos, mientras el número de bestsellers anuales, con ventas millonarias, se reduce paulatinamente. Así pues, parece claro que el mercado del libro necesita adoptar estrategias alternativas al mercado de masas, y abordar planteamientos propios de los modelos de economías de nicho (Long Tail), tanto en la vertiente del libro en papel como del libro electrónico.

A este respecto, serán necesarias estrategias de distribución selectiva, apoyadas en herramientas que permitan la disponibilidad de todos los títulos existentes en el mercado para su impresión desde un ejemplar. Se hace necesario un desarrollo más eficaz y competitivo de la impresión bajo demanda desde un ejemplar (IBD 1×1), sistema que parte de la digitalización de contenido, como fórmula para atender una demanda cada vez más fragmentada.

El debate propuesto

  • ¿La calidad del libro en IBD es igual que la de los libros impresos mediante sistemas tradicionales?
  • ¿Sirve este sistema para todo tipo de libros?
  • ¿Cuáles son los costes de la IBD 1×1? ¿Resulta mucho más caro que los sistemas de impresión tradicional?
  • ¿Qué debo hacer con mis títulos en PDF o en papel?
  • ¿Me servirá el fichero como eBook?
  • Diferencias entre IBD para tiradas cortas e IBD 1×1.
  • Colaboración entre distribuidoras, librerías y socios IBD.
  • Ahorro de costes y oportunidad de negocio para todo el sector en el uso de IBD 1×1.

← Anterior capítuloSiguiente capítulo →

Todos los capítulos

Dejar una respuesta