Las nuevas formas de comunicación y ocio están provocando cambios radicales en las formas de editar, vender, distribuir, promocionar, comprar y leer libros.

Nuestro sector ha sido el último de los sectores de ocio y cultura en incorporarse al proceso de explotación y comercialización de contenidos digitales, lo que implica ventajas (se puede aprender de los errores que han cometido otros sectores), pero también puede suponer inconvenientes (llegar demasiado tarde para poder aprovechar las oportunidades existentes).

Las empresas del sector ya están haciendo una reflexión sobre asuntos que analizaremos en detalle, tales como las nuevas tipologías de empresas, las relaciones entre los distintos agentes, los nuevos perfiles profesionales o la formación, cuestiones básicas para llevar a cabo una transición exitosa ante este cambio de modelo de negocio.

1. La estructura empresarial

Publicar un libro es una opción cada vez más factible para cualquier persona gracias a las nuevas tecnologías y a la posibilidad de subcontratar servicios y procesos industriales. En términos económicos, las barreras de entrada para el desarrollo de un negocio editorial son cada vez más bajas. Esta situación ha llevado a un importante crecimiento de la autoedición y a la fragmentación y diversificación de la oferta.

A este respecto, se da la paradoja de que, por una parte, se crean estructuras editoriales más grandes a través de las fusiones y adquisiciones, básicamente por parte de los grupos transnacionales, pero, por otro lado, son multitud las iniciativas de pequeño tamaño que surgen diariamente, y que aportan frescura y una nueva visión al mundo editorial.

Ahora bien, esta circunstancia, unida a la libertad para editar, en el sentido de difundir ideas y contenidos, entra en conflicto con la opción de comercializar todos los libros que se editan. En este aspecto, el canal de comercialización del libro (distribuidores y librerías) se ve desbordado por una cantidad de títulos que va en aumento, resultado de la creciente oferta editorial.

El sector distribuidor, especialmente, ha realizado durante los últimos años un esfuerzo de integración y colaboración entre empresas con el fin de alcanzar economías de escala y estructuras que garanticen una rentabilidad económica y una adecuada atención al cliente (tanto al editor como a la librería).

Somos el país de Europa donde existe un menor grado de concentración en las estructuras de comercialización del libro, y donde el peso de la librería independiente sigue siendo muy importante respecto a otras tipologías de puntos de venta de libros.

Será necesario aprovechar estas circunstancias para llegar, a través de procesos de colaboración e integración, a estructuras más adecuadas, tratando de que ese desarrollo sea lo menos traumático posible.

Hoy en día vivimos un profundo cambio tanto en los hábitos de consumo cultural como en el acceso al conocimiento, a la información y al ocio, cambios que están afectando a toda la sociedad en su conjunto. En particular, la generación que ha nacido en el actual «ecosistema digital» no observa este nuevo paradigma como un cambio, ya que para ella es el presente en el que está formándose y viviendo. El surgimiento de la generación de nativos digitales y la irrupción de la Web 2.0 están vertebrando una nueva relación de la sociedad con el libro y la lectura, y con el acceso a los contenidos culturales y su manejo.

El sector del libro no puede ser ajeno a estos cambios profundos que afectan a la sociedad. Estas nuevas formas de comunicación y ocio ya están provocando alteraciones radicales en las formas de editar, vender, distribuir, promocionar, comprar y leer libros.

2. Las relaciones entre viejos y nuevos agentes

En un mundo cada vez más líquido, como asevera Zygmunt Bauman, las figuras de los distintos agentes que intervienen en la cadena de valor del libro se diluyen; las personas que hacen posible que un libro se edite, se promocione, se distribuya y, finalmente, se venda pueden llegar a ser la misma en un entorno en el que las plataformas de autoedición son cada vez más sofisticadas y eficientes.

Sin embargo, no todo es tan fácil como parece si lo que queremos es vender. Lo que parece claro es que las tareas de cada uno de los implicados se han transformado. Hace unos años podíamos distinguir entre autores, agentes literarios, editores, distribuidores, promotores, libreros y bibliotecarios. El autor escribía un original, se lo entregaba a su agente, que a su vez lo mandaba a las editoriales en las que consideraba que podía encajar; el editor transformaba el manuscrito en un libro y se lo daba al distribuidor, que lo promocionaba y lo colocaba en las librerías; por último, los libreros y bibliotecarios hacían el resto. En la actualidad, en la promoción del libro es tan importante el peso del autor y del editor como el del distribuidor o del librero, incluso el de los nuevos agentes vinculados a redes sociales.

Si la cadena tradicional se ha diluido, en el entorno digital las fronteras son aún mucho más difusas. La venta de libros en soporte digital ha dado lugar a la aparición de nuevos agentes globales como Amazon, Apple o Google que acaparan verticalmente todos los procesos; nuevas empresas de distribución digital como Libranda o Todoebook que también aglutinan muchos de los procesos de la cadena y agregadores de contenido como Kobo, Overdrive, The Copia, que se encargan de dar servicios de valor añadido a los consumidores de contenidos digitales.

3. Los nuevos perfiles profesionales

La aparición de nuevas tareas plantea al editor tradicional el primer gran conflicto con respecto al mundo digital. Se encuentra con multitud de cometidos que ni él ni su equipo saben resolver. Es normal, las nuevas tecnologías exigen nuevos conocimientos y nuevos perfiles en el campo de la edición.

Una vez definidas las necesidades, se debe tomar la decisión de contratar personal cualificado, formar a los miembros del equipo en las nuevas habilidades o externalizar el servicio. La apuesta por una u otra fórmula dependerá de cada caso, si bien la tendencia general suele ser abaratar los costes y evitar las estructuras demasiado rígidas y aquellas que desaprovechen los recursos.

En todo caso, lo que hay que incluir en el equipo son profesionales, internos o externos, con sensibilidad digital, es decir, que utilicen las tecnologías modernas y que participen activamente en la red de una forma natural para que sean capaces de abrirse a nuevos conceptos y campos que hasta ahora no se habían explotado.

4. La formación

Aunque el sector del libro en España es, tanto por sus cifras de facturación como por sus datos de empleo, el primero dentro del ámbito cultural, esa condición de liderazgo de las industrias culturales no ha venido acompañada por una formación reglada capaz de asegurar un conjunto mínimo de competencias profesionales esenciales. En los últimos tiempos, únicamente podemos citar como referencia algunos cursos de postgrado que han cubierto parte de esa necesidad, así como los planes formativos que, en la medida de sus posibilidades, han llevado a cabo las asociaciones sectoriales.

La revolución digital ha agravado esta situación y ha puesto de manifiesto, en un momento de profunda transformación y revisión de las competencias profesionales esenciales, que la formación y la capacitación resultan primordiales para afrontar el futuro y, más aún, que la clase de competencias que deben adquirirse son fundamentalmente transversales, de forma que los futuros profesionales que desempeñen su labor en este sector deberán contar con conocimientos de diversos ámbitos y funciones.

El debate propuesto

  • ¿Deben pasar por el canal habitual de comercialización todos los libros que se editan?
  • Alternativas de comercialización fuera del canal tradicional.
  • Grandes grupos versus pequeños editores.
  • Comercio electrónico como forma de ampliar el canal de comercialización de libros en papel o digitales.
  • Evolución en los últimos años de los agentes que intervienen en el sector del libro (autores, industria gráfica, editores, distribuidores, libreros, lectores).
  • La adaptación a los nuevos modelos de negocio (papel versus digital). Rentabilidad de los nuevos modelos de negocio para las estructuras tradicionales.
  • ¿Cuáles son las nuevas tareas de los agentes tradicionales del libro?
  • ¿Quiénes son los nuevos agentes que se incorporan a la cadena de valor?
  • ¿Cuáles son las principales vías de comunicación entre ellos?
  • Nuevos perfiles profesionales necesarios: expertos en producción digital, especialistas en marketing on line, community managers, expertos en redes sociales, profesionales del micromarketing, etc.
  • Necesidad de formación reglada y cualificada en el sector: ¿«Academia del Libro»?

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