Los contenidos son la materia prima que fácilmente pasa desapercibida ante el bombardeo de nuevas tecnologías, cayendo en el error de ignorar que «el contenido es lo primero» y la razón de ser del sector editorial o cualquier otro sector de contenidos.

Los contenidos son todos los materiales que elabora una editorial como resultado del proceso de edición. Actualmente, casi sin excepción, se puede decir que todos los contenidos de cualquier editorial son digitales y se gestionan de manera digital. El paso de un solo contenido y un solo continente a un solo contenido y múltiples continentes hace que los procesos cambien y que las editoriales se adapten a estas nuevas formas de entender la edición, y dejen en manos del usuario la elección de los formatos de lectura.

Lo crucial es comprender que las tecnologías de lectura y los debates entorno a los dispositivos no pueden dejar el segundo plano la discusión más importante para toda la cadena del libro: interesan realmente todos los contenidos que se generan al número suficiente de lectores.

1. La separación entre contenido y continente

En la separación entre contenido y continente ha jugado un papel fundamental la tecnología al relegar el libro impreso a un formato más de entre las posibilidades de empaquetado de los libros actuales. Por el momento, la convivencia parece asegurada y nadie se aventura a decir cuándo los formatos digitales ganarán al libro impreso puesto que el avance dependerá de muchos factores. En algunos casos es posible que el libro impreso desaparezca (los libros de texto, los jurídicos y, en general, todos los libros técnicos); en otros, convivirán varios formatos a elección del usuario (como novelas, ensayo y poesía); y, en otros, serán considerados productos distintos, sobre todo si hablamos de contenidos donde el continente juega un papel importante, es decir, los libro-productos como los de arte. Es por eso que parte de la piedra de toque de la producción editorial actual consiste en entender la separación entre el contenido y el continente.

Los continentes son los soportes elegidos por la editorial para empaquetar y presentar al lector esos contenidos. Estos soportes pueden ser físicos, como es el caso de los libros impresos, o digitales, que incluyen los libros electrónicos o las páginas webs.

2. Los tipos de contenidos

La mayor parte de los contenidos que elabora una editorial son contenidos textuales, es decir, materiales escritos de diversa índole que incluyen desde un artículo de una revista hasta un ensayo de actualidad.

Otro tipo serían los contenidos multimedia (imágenes, audios y vídeos), recursos no textuales elaborados por las editoriales que, si bien suelen acompañar a los contenidos textuales, a veces son unidades de contenido por si mismos.

Los contenidos interactivos son una mezcla entre los textuales y los multimedia que permiten un tipo de interacción digital con el usuario, es decir, el lector es capaz de controlar y alterar lo que está viendo según las opciones que el contenido va ofreciendo.

Aunque podríamos pensar que la interactividad forma parte del continente, lo cierto es que la manera como un usuario va a interaccionar con estos contenidos es una decisión de creación editorial y, por ello, las interacciones se deberían establecer según el tipo de contenido que se va a crear y no el soporte.

3. La larga cola de los contenidos

Debemos asumir que cualquier contenido tiene sus lectores potenciales, y las cada vez menores barreras de entrada a la edición así como la optimización de los procesos de producción ha hecho que cada vez sea más fácil y barato publicar un libro. Esto ha tenido un impacto muy positivo en la cultura (en 2011 se publicaron más títulos distintos que nunca en la historia) pero también está suponiendo un auténtico quebradero de cabeza para las redes y canales de comercialización del sector del libro. Tener que mover tantos títulos diferentes supone muchas ineficiencias en toda la cadena y una obligada alta rotación de las novedades que termina yendo en contra del propio sistema.

Una de las quejas más comunes en el sector del libro es que se publica “demasiado” (sobre todo si consideramos los espacios finitos de las librerías) pero está claro que no se puede, ni se debe, poner límites a los títulos publicados pero también se debe aceptar que los canales tradicionales no pueden hacer frente a toda la oferta existente. Surge por lo tanto la necesidad de debatir sobre si todos los contenidos publicados tienen realmente espacio en el canal tradicional y sobre cómo se pueden crear nuevos canales para aprovechar la natural larga cola de los contenidos, es decir, el interés que puede tener cualquier libro aunque sea para unos pocos lectores.

Desde la edición institucional pasando por la edición universitaria o por los contenidos de interés regional, existen distintos tipos de publicaciones que deberán encontrar espacios alternativos para llegar a sus lectores puesto que no se debería seguir sobrecargando el sistema. Lo importante será valorar el interés real que tienen los contenidos para un número significativo de lectores.

El debate propuesto

  • ¿Cómo afecta al proceso de producción la separación entre contenido y continente?
  • El uso de nuevos formatos para la lectura.
  • ¿Los nuevos tipos de contenidos fomentan nuevas formas de lectura?.
  • ¿Por qué son tan importantes para las editoriales herramientas como las páginas webs?
  • El contenido textual de las publicaciones.
  • ¿Son las aplicaciones una salida rentable para las editoriales?
  • ¿Interesan realmente al número suficiente de lectores todos los contenidos que publican las editoriales o hay sobreproducción?
  • ¿Qué alternativas existen al exceso de oferta de las editoriales y a la altra rotación?

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1 Comentario

  1. Mar del Rey Gómez-Morata
    14/11/2012

    • ¿Cómo afecta al proceso de producción la separación entre contenido y continente?
    Por ahora el contenido con el que estamos trabajando es textual, se trata de libros pensados para su publicación en formato papel que ahora trasladamos a un formato digital para facilitar su lectura en los nuevos dispositivos. Aún así sabemos que en un futuro generaremos otro tipo de contenidos, aprovechando la existencia de diversos formatos.
    Hay una parte del trabajo que sigue siendo la “tradicional” que tiene que ver con la selección de los contenidos que publicamos, la traducción (en los casos en que sea necesaria) y la revisión de los textos.
    Cuando tienes en cuenta el continente, aparecen las dificultades de los diversos formatos que hay en función de dónde vaya a leerse el libro. Digamos que el contenido es el mismo pero los canales son múltiples, esto dificulta la labor de producción, gestión y almacenamiento de todo lo que se va creando.
    Antes un libro existía sólo en formato físico, y en PDF de imprenta, ahora tienes que tener los archivos de maquetación y todos los formatos en los que quieras comercializarlos. Un libro puede tener cuatro o cinco ISBNs es decir ser cuatro o cinco productos distintos y todos ellos hay que revisarlos para garantizar la calidad de los mismos y ponerlos en el mercado.
    En nuestro caso ha afectado de lleno en la transformación de la producción editorial: desde la maquetación hasta la labor editorial en sí y la comercialización. Todavía estamos adaptándonos.

    • ¿Los nuevos tipos de contenidos fomentan nuevas formas de lectura?.
    Claramente sí, ahora se pueden leer tuits en diagonal, entradas de blogs, capítulos de libros, presentaciones de power point o libros enteros.
    Creo que ahora se lee más y de forma diferente, la mayoría de las veces se hace muy rápido y en diversos lugares.
    Estoy convencida de que ya escribimos diferente y aprenderemos de manera diferente, lo que me intriga es ¿cómo será la concentración de nuestros jóvenes? ¿serán capaces de leer, subrayar, comentar y estudiar de la misma manera que nosotros? Yo creo que no.

    En este sentido las editoriales también podemos tener un reto a la hora de presentar el contenido “antiguo” o pensado para una época donde sólo existía el formato papel, de una forma moderna, atractiva, interactiva. No sé si la forma será usando aplicaciones o mapas conceptuales (estoy pensando en libro técnico)
    • ¿Por qué son tan importantes para las editoriales herramientas como las páginas webs?
    Es una manera de estar presente, de dar acceso a nuestros contenidos, el fondo de las editoriales independientes no forma parte de los libros que suele haber en librerías, tener una web es una forma de estar en el mundo. Además no sólo en España también en América Latina.
    Luego están las redes sociales que posibilitan una interacción mucho más directa con los lectores, conocerles mejor y atender a sus demandas.

    • El contenido textual de las publicaciones.
    • ¿Son las aplicaciones una salida rentable para las editoriales?
    Sinceramente todavía no sabemos qué tipo de aplicación puede ser interesante en nuestro contenido, ahora estamos trabajando para ofrecer el mayor número de títulos en formato digital. Somos una editorial con casi noventa años y un catálogo vivo de 250 títulos. En plantilla tenemos un total de cuatro personas, nuestro objetivo es poder ofrecer el mayor número de títulos posibles. Las aplicaciones vendrán después (o por lo menos eso es lo que pensamos ahora)
    • ¿Interesan realmente al número suficiente de lectores todos los contenidos que publican las editoriales o hay sobreproducción?
    En nuestro caso publicamos unos quince títulos al año, no somos una editorial con muchas novedades ni de las que sobrecarguen el mercado. La súper producción forma parte del modelo de sociedad de consumo en el que vivimos.
    Nuestra experiencia es que los títulos nuevos que publicamos interesan a nuestros clientes habituales, pero también las publicaciones de hace años que todavía siguen vigentes. Hay títulos que salieron en los setenta y que siguen siendo demandados (ahora se han convertido en clásicos). Nosotros seguimos publicándolos. Nuestro objetivo es poder publicar obras que tengan una larga vida, que sean una referencia en su campo.
    • ¿Qué alternativas existen al exceso de oferta de las editoriales y a la alta rotación?
    Es cierto que hay mucha producción y que esto es un verdadero problema para las librerías donde el espacio, como vosotros mismos decís, es finito. Hay distintas alternativas una de ellas es la especialización de los contenidos que se ofrecen, que haya tanta oferta hace que se queden muchos pequeños huecos y esto facilita la aparición de nichos de mercado.
    Otra es la utilización de los canales que ofrece Internet, ahora podemos tener una relación más cercana con nuestros clientes finales, conocer mejor qué les interesa y ofrecérselo casi en tiempo real.

    Por cierto había una errata donde pone alta rotación ponía altRa rotación, sobra la “erre”. Son gajes del oficio

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