El derecho de autor –una modalidad específica de la propiedad intelectual– ha constituido siempre uno de los pilares de las industrias culturales y, entre ellas, de la edición.

Al proporcionar una protección legal a la inversión en esfuerzo creativo de los autores y a la inversión empresarial de los editores, y al regular algunas relaciones clave entre distintos agentes de la cadena del libro, los derechos de autor contribuyen a la creación de un ecosistema propicio al desarrollo de una oferta editorial amplia y variada, en beneficio, en última instancia, de los lectores y de la sociedad en su conjunto.

Si bien la revolución digital respecto a las formas de distribución y consumo de obras de creación en la que estamos inmersos no afecta a los principios básicos del derecho de autor ni a sus objetivos últimos, es cierto que plantea una serie de retos específicos que influyen de manera crucial sobre el presente y el futuro de la industria del libro y que exigen reflexión, debate y respuestas, lo que justifica sobradamente su inclusión entre los asuntos que merecerán nuestra atención.

Estos retos están relacionados con los cuatro componentes básicos de todo sistema nacional de derechos de autor: el marco legal, los procedimientos para que este se respete, los mecanismos de gestión y licencia de los derechos y, por último, su percepción pública y la necesaria información y formación al respecto.

Quizá el desafío principal provenga de este último frente y tenga que ver con el mismo mercado del libro, con los lectores, entre los que se han extendido ciertas prácticas y actitudes que están sometiendo a una gran tensión a los derechos. Nos referimos, en primer lugar, al hecho del creciente acceso no autorizado a versiones digitales de libros por canales irregulares, que implica una vulneración de derechos a gran escala. Un fenómeno que, entre otras consecuencias, tiene la de crear entre los lectores una expectativa de gratuidad que sin duda afecta al establecimiento de precios y a la previsión de éxito de cualquier alternativa de comercio lícito del libro electrónico (por mucho esfuerzo que se haga en la política de precios o en la experiencia de compra, es imposible competir con ofertas de precio cero). Aludimos, en segundo lugar, al eco cada vez mayor que encuentran las voces que cuestionan de forma radical los fundamentos del derecho de autor, cuyas propuestas –entre las que se entreveran reflexiones de gran sensatez con llamativos errores de concepto y no pocas mistificaciones demagógicas– coinciden en muchas ocasiones con los intereses de determinadas empresas del ámbito tecnológico.

Otro gran número de desafíos es de carácter más interno al sector, y afecta al propio estatus jurídico del autor y la protección de sus derechos, a las relaciones entre algunos de los agentes de la cadena y a su capacidad para gestionar o hacer transacciones de derechos de nuevas maneras que se ajusten a las peculiaridades y demandas del entorno digital, que resulten eficientes en ese contexto.

1. La protección del creador

El primero de esos asuntos, sin duda crucial, remite a la necesaria protección del creador (el escritor, el traductor, el ilustrador) y a la necesidad de encontrar modelos de negocio y métodos de remuneración que permitan a un tiempo aprovechar al máximo las posibilidades de las tecnologías y asegurar la pervivencia de un colectivo profesionalizado de autores, en tiempos de extensión de la figura del prosumidor y de auge de la autoedición.

Por tanto, uno de los principales retos tiene que ver con las formas que adoptará la contratación de derechos y el modo de abordar en los contratos las nuevas formas de explotación y modelos de negocio que brindan las continuas innovaciones tecnológicas. Ello pondrá sobre la mesa la tensión entre la necesidad de proteger al creador y la necesidad de que el editor pueda aprovechar con agilidad nuevas oportunidades de negocio o afrontar de manera razonable la compra de derechos para proyectos editoriales especialmente complejos. A esto habrá que sumar cuestiones más específicas, como la de las figuras jurídicas que reconocen al editor como autor en ciertos casos.

2. La gestión de derechos

Otros asuntos de interés tienen más que ver con la «gestión» de los derechos. Hablamos, por ejemplo, del grado de preparación tecnológica de las editoriales españolas para gestionar la información acerca de lo que constituye su principal activo, los derechos, y sacarle el máximo rendimiento mediante nuevas formas de explotación y modalidades de licencias ágiles y flexibles. Nos referimos también a la capacidad de la gestión colectiva de derechos del libro para aportar valor a los titulares de los mismos y a los usuarios en el ámbito digital. Todas estas cuestiones serán cada vez más acuciantes, dado que en el entorno electrónico todas las transacciones comerciales son transacciones de derechos.

¿Cómo afrontar estos y otros desafíos teniendo en cuenta, además, que digital significa por defecto y, en gran medida, global, y que a pesar de los esfuerzos para una armonización mundial o regional (Unión Europa), las regulaciones legales de los derechos de autor son nacionales?

Todos estos interrogantes son de plena actualidad en el caso español, y el proceso de aprobación de la nueva Ley de propiedad intelectual que se ha anunciado para esta legislatura deberá propiciar un amplio debate que dé cumplida respuesta a muchos de ellos.

El debate propuesto

  • ¿Cómo se puede avanzar en la atribución de valor social de los derechos de autor?
  • Junto con acciones del sector que potencien la oferta digital legal para facilitar al máximo la compra, ¿qué mecanismos se pueden arbitrar para desincentivar el recurso a la oferta ilegal?
  • ¿Necesita alguna modificación legal el estatus jurídico del creador?
  • ¿Cómo han de ser los contratos de edición para los libros electrónicos?
  • ¿Están dispuestos los autores a aceptar fórmulas de remuneración distintas a las de un porcentaje del precio de venta al público?
  • ¿Son eficientes los procesos de gestión, compra y venta de derechos por parte de las editoriales españolas? ¿Cuentan con herramientas adecuadas para ellos?
  • ¿Cuál es el papel de la gestión colectiva de derechos en el ámbito de la explotación digital?
  • ¿Qué cambios son necesarios en la Ley de propiedad intelectual para mejorar la protección y la gestión de los derechos de autor en el sector del libro?

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