Toda actividad industrial y comercial se desarrolla en un marco legal común pero con características propias del sector. El sector del libro, además, mantiene una relación muy estrecha con las administraciones públicas debido al componente cultural propio de la industria editorial.

Por otra parte, la grave situación económica ha provocado importantes recortes en las adquisiciones de libros para bibliotecas, lo que está produciendo serios problemas a las empresas del sector.

En este epígrafe vamos a plantear estos asuntos y algunos otros relativos a las particularidades del mundo del libro: el ISBN, el precio fijo, la estructura asociativa del sector, etc.

1. El marco legal

Sin entrar en más detalles que se desarrollarán en su momento, el marco jurídico que regula el desarrollo de las actividades relacionadas con el sector del libro podría resumirse en:

  • Constitución española (1978).
  • Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas (2007).
  • Ley de propiedad intelectual (1996, modificada en 2006).
  • Ley de depósito legal (2011).
  • Ley de defensa de la competencia (2007).
  • Legislación correspondiente a las comunidades autónomas.

Por otra parte, el Ministerio de Cultura ha desaparecido como tal, y Cultura se ha integrado en la Secretaría de Estado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Desde el punto de vista de la industria del libro, se ha creado la Dirección General de Política e Industrias Culturales y del Libro que engloba la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Por otra parte, las bibliotecas, tradicionalmente unidas al libro en los organigramas de Cultura, han quedado ahora desgajadas de él y enmarcadas en una dirección general de nombre aún más imposible que la anterior, la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas.

También cabe mencionar la situación en que se encuentra el Instituto Cervantes, dependiente en la actualidad del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que Cultura desearía utilizar como punta de lanza para penetrar en nuevos mercados.

2. Las relaciones con la Administración

La relación entre los gremios y asociaciones del sector y la administración tanto estatal como autonómica y municipal ha sido, en general, buena. Los distintos entes públicos con lo que colaboramos suelen mostrarse receptivos, incluso próximos, aunque habitualmente poco dados a la generosidad.

Esta relativa buena disposición pública ha difundido algunas percepciones bastante alejadas de la realidad como la de que el mundo del libro está subvencionado en gran medida por parte de las administraciones públicas o incluso que vive prácticamente de las subvenciones. Y nada más lejos de la realidad. No hay más que ver los Presupuestos Generales del Estado.

En cualquier caso, el gobierno actual se ha decantado claramente por modificar la situación y apuesta por evitar las subvenciones y facilitar patrocinios. Para ello, suponemos que promulgará una Ley de Mecenazgo con el fin de regular las ayudas que puedan producirse, por lo que actualmente se está a la espera de las propuestas.

La situación en las comunidades autónomas es diferente. En aquellas en las que su lengua es una seña de identidad y, por tanto, un valor político, las ayudas de las administraciones suelen ser mucho más profundas (y no solo económicamente hablando), que las de aquellas en que solo se habla el castellano, por lo menos para la edición en esas lenguas distintas.

3. Las asociaciones y los gremios

España es uno de los países europeos con un mayor número de asociaciones y gremios de los distintos agentes que intervienen en la elaboración y comercialización del libro.

Probablemente la causa fundamental la encontremos en la compleja estructura administrativa del Estado español a la que habría que añadir la convivencia, no siempre fácil, de varias lenguas cooficiales.

Esta situación lleva aparejada una cierta ineficiencia ya que a menudo se producen duplicidades, o incluso triplicidades, en los servicios que prestan a sus socios, quienes además pertenecen, en muchos casos, a dos o más asociaciones.

Existe una voluntad de coordinar y complementar servicios y se están dando pasos importantes en iniciativas en que colaboran varios sectores a través de sus asociaciones pero todavía queda un largo camino por recorrer para optimizar todos los recursos (sobre todo humanos) que intervienen en estos proyectos.

Habría que mencionar, al menos y para terminar, algunas de las iniciativas que, de forma individual o colectiva, han puesto en marcha las asociaciones del sector y que están funcionando en estos momentos:

  • DILVE (distribuidor de información del libro español en venta)
  • Gestión del ISBN
  • SINLI
  • Normas CSL
  • CEGAL en RED
  • todostuslibros.com
  • La futura Fundación Feria del Libro de Madrid
  • America Reads Spanish.

4. El apoyo a la librería

La progresiva desaparición de las librerías independientes es un hecho, y que muchas están pasando graves dificultades, también. La crisis económica no solo detrae el consumo, sino que cierra el grifo de las compras institucionales y dilata en exceso el pago por parte de las administraciones. Sin librerías, la edición independiente se verá claramente afectada, con lo que parece necesario encontrar mecanismos de apoyo institucional y sectorial que ayuden a las librerías a mejorar sus márgenes y permitan su subsistencia.

Planes como el elaborado en Francia de creación de un sello para las librerías independientes de referencia que son apoyadas por el gobiernos a través de la derivación de compras institucionales y exención de determinados impuestos, a cambio de un compromiso de exposición y venta de fondos independientes, no parecen una mala idea. Pero entendemos que se puede ir más allá; de hecho, en Francia se acaba de presentar un informe de expertos encargado por el Ministerio de Cultura cuyo nombre lo dice todo: «Apoyo a la librería para consolidar a toda la cadena del libro: una exigencia y una responsabilidad compartida».

5. El precio fijo

La aprobación de la Ley 10/2007 de la lectura, del libro y de las bibliotecas en España defiende el precio fijo amparándose en el valor cultural de los libros. Según el mencionado precepto, el libro es más que una mera mercancía ya que en él se plasman el pensamiento humano, la ciencia y la creación literaria. Se justifica la existencia del precio fijo porque permite la coexistencia de ediciones de rápida rotación con las de movimiento más lento, ofreciendo así un fondo bibliográfico que facilita un acceso igualitario y diverso a la cultura. Hay que destacar que no rige para los libros de texto y materiales didácticos.

Haciendo un poco de historia debemos remontarnos hasta finales del siglo XIX para encontrar los primeros acuerdos (no leyes) entre actores de la cadena de comercialización en Dinamarca y Alemania. La primera Ley del Libro se redactó en Inglaterra en 1900 y fue abolida cien años después. El modelo más generalizado es el que instauró la Ley Lang en 1981, de precio único para todo el país y un descuento máximo del 5%. Hay otros como el alemán en el que el precio del libro es fijo únicamente durante los primeros 18 meses de la vida del libro.

Existe algún tipo de regulación del precio de los libros en Alemania, Austria, Francia, Grecia, Portugal, Eslovenia, Italia, Dinamarca, Holanda, Hungría y Noruega. Hay precio libre en Bélgica, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido y Suecia.

La conveniencia de la existencia o no del precio fijo es quizá el debate principal del sector del libro desde su primera introducción en España en 1975, debates que han sido plasmados en diversas publicaciones. Sin embargo, en estos últimos años de crisis económica, parece que el corsé de la Ley del libro aprieta e impide al sector reaccionar con rapidez a la contracción de la demanda como en otros sectores industriales. También internet ha cambiado las reglas del juego.

6. El ISBN

El ISBN (International Standard Book Number) es un código internacional creado en 1970 que permite la identificación de los libros para uso comercial. En España, el decreto 2984/1972 de 2 de noviembre estableció la «obligación de consignar en toda clase de libros y folletos el número de ISBN», estableciendo que la asignación correspondería al Instituto Nacional del Libro Español (INLE).

Tras la supresión del INLE, en 1987 se crea la Agencia Española del ISBN, dependiente de la Dirección General del Libro y Bibliotecas (Ministerio de Cultura).

Desde el 23 de diciembre de 2010, la gestión de la Agencia Española del ISBN ha sido asumida por la Federación de Gremios de Editores de España, mientras que la titularidad de la Agencia sigue siendo ejercida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Esta nueva situación ha traído consigo una serie de cambios en el funcionamiento de la Agencia que no siempre han sido bien acogidos por parte de los usuarios. Sin embargo, parece que tras un primer año complicado la situación se ha normalizado y el «clamor mediático» se ha apaciguado, lo que resulta sorprendente teniendo en cuenta que recientemente se ha comenzado a cobrar por algo que hasta ahora era gratuito.

7. Los datos y las estadísticas

El sector del libro, hasta fechas relativamente recientes, ha carecido de estadísticas fiables tanto desde el punto de vista de comercialización como desde el de producción.

En estos momentos, sin embargo, existen varios estudios estadísticos sectoriales muy consolidados (elaborados por iniciativa de las asociaciones correspondientes) que dan una idea bastante aproximada de la situación de cada uno de los subsectores. Algunos de estos estudios son:

  • Comercio Interior del Libro (Federación de Gremios de Editores de España).
  • Estudio de perfil del sector de la distribución de libros y publicaciones periódicas (Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones).
  • Sistema de Indicadores Estadísticos y de Gestión de la Librería en España (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros).
  • Comercio Exterior del Libro (Federación Española de Cámaras del Libro).
  • Panorámica de la Edición (Ministerio de Cultura).
  • Hábitos de lectura y compra de libros en España (Federación de Gremios de Editores de España).

Datos, por tanto, existen. No obstante, se carece en general de estudios que combinen la información y analicen resultados. Esta carencia no se produce por desidia o desinterés sino por la dificultad de unificar datos muy heterogéneos, parcialmente coincidentes y, en muchos casos, incluso contradictorios. No perdamos la esperanza de salvar algún día las dificultades.

El debate propuesto

  • ¿Habría que modificar ya la nueva Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas para contemplar los nuevos escenarios?
  • ¿Y la Ley de propiedad intelectual?
  • ¿Es necesaria una regulación específica? ¿Es contraproducente?
  • El papel del Instituto Cervantes.
  • Subvención versus patrocinio.
  • Compras y pagos institucionales.
  • Diferencia de apoyo por parte de comunidades autónomas.
  • ¿Sector subvencionado? Comparación con otros sectores.
  • Ley de mecenazgo.
  • Situación de los proyectos del sector. Falta de financiación (Cámara de Comercio, CEDRO).
  • ¿Valoran las empresas lo que reciben por parte de sus gremios/asociaciones?
  • ¿Utilizan/valoran las empresas las herramientas que las asociaciones ponen a su alcance?
  • ¿Son imprescindibles las asociaciones sectoriales? ¿Son necesarias? ¿Son convenientes?
  • ¿Es necesario un Plan nacional de apoyo a las librerías?
  • ¿Se puede ir más allá de la simple creación de un sello de calidad?
  • ¿Hay margen en la actual regulación de la Ley del libro para fórmulas de estímulo de la demanda?
  • ¿Hay otros modelos de precio fijo más avanzados y ajustados a la realidad económica actual?
  • ¿Es realmente posible un sistema de precio fijo para el libro digital?
  • ¿Ha mejorado la gestión de la agencia con la privatización?
  • ¿Sería conveniente fusionar las bases de datos del ISBN y DILVE y es posible desde un punto legal?
  • ¿Comprenden los editores la importancia de mantener la base de datos del ISBN actualizada? ¿Consideran el ISBN como un mero trámite administrativo?
  • ¿Quién cataloga la entrada de los datos?
  • ¿Son suficientes los estudios de los que dispone el sector?
  • ¿Qué grado de fiabilidad poseen los estudios?
  • ¿Por qué se producen descuadres muy significativos entre estadísticas realizadas por diferentes entidades sobre mismas magnitudes?
  • ¿Por qué exigimos datos fiables cuando somos muy reacios a facilitar los propios?
  • ¿Para cuándo un estudio integral del sector?
  • ¿Se podrían valorar de alguna manera operaciones que hasta ahora permanecen invisibles para el sector (compraventa de derechos, importaciones directas por usuarios, operaciones triangulares)?

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